Por mucho que escapes, no puedes escapar de los sueños.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Ira

El corazón ladra, el alma chilla. Los brazos golpean. Golpean una pared de ladrillo, la cual está cubierta de una fina capa de yeso y cemento, la cual puede ser desquebrajada poco a poco. Pero nunca tendré las fuerzas suficientes para romper lo que hay después del yeso y llegar al fin del asunto.