Por mucho que escapes, no puedes escapar de los sueños.

sábado, 14 de julio de 2012

Sonrisas.

Caras que reflejan la felicidad. Caras que llevan una sonrisa colgada de ellas. "Pequeña, cógeme de la mano que a tu lado se me van los problemas, cógeme y no me sueltes". Agarrarte de los labios con los míos para que no te caigas, mirarte y quedarme embobado. "Te quiero " ya es más que una simple expresión que la utilizo contigo. Abrazos que se sienten aunque la distancia esté lejos, caricias que se sustituyen por el murmullo del viento. Tengo celos del viento por meterse entre tu cuello.

Besos a una pantalla de ordenador, lo nunca visto. Actuar como idiotas y que la adrenalina suba, que esa puta hormona de la felicidad se expanda por todo el cuerpo. Realzar curvas de tu cuerpo, y no son las de el sostén.

La llama, al vela, la antorcha, llámalo como te de la gana, es como un puto fuego que ya no quema, sino que calienta y protege, esto es todo esto. Ya no hierve la sangre, ahora se evaporan los sentimientos y llegan a mi cabeza dejándome atontado por ti.

martes, 10 de julio de 2012

Fuck Distance.


Nudos en la garganta, y no son de nuestras lenguas. Me dices que cierre los ojos, que piense en ti. “Cierra los ojos y mírame”, dices. Quiero abrazarte, pero no puedo. Quiero besarte, pero no puedo. ¿De qué cojones me sirve sentir esto si no puedo sentirlo en la piel? ¿De qué me sirve malgastar saliva en gritos de dolor si no la puedo gastar en tus besos? Nada tiene sentido. “Cariño, cariño. Respira hondo y tranquilizate. Estoy ahí contigo”. Ojalá lo estuvieses, de verdad. Ojalá.

Hablar en subjuntivo como modo de vida.

lunes, 9 de julio de 2012

Pain.


Lágrimas en los ojos. Nudos en los corazones. Los nudos en las gargantas los dejo para las lenguas. No saber qué decir. Auto-torturarse más. Y más. Y más. Hasta que el corazón explota. Recuerdos amargos. Amarguísimos. Esta sensación yo ya la he tenido antes. “Estar con las costillas abiertas, con el corazón sangrante, expuesto a la gravilla y al agua del mar”. Exactamente es eso. Pienso en dejar entrar al dolor. Parece que viene con ganas de fiesta esta noche. Parece que va a ocupar ese hueco que tengo en tu cama para ti por esta noche, parece que quiere hacerse mi amigo.

No te juntes con malas compañías, dicen. El dolor me acosa, cómo no voy a estar a su vera si este siempre me encuentra. Es como tener a un detective privado que te apuñala, que te da un disparo a la espalda. Nunca sabes cuándo va a aparecer. Siempre viene de golpe. Loco, me dicen. Enamoradizo, me dicen. Hijo de puta, me dicen. Pero no hay más loco, ni más enamoradizo, ni más hijo de puta que el dolor. El dolor es loco, porque no sabe cómo de fuerte va a embestir, enamoradizo, porque nunca se separa de su presa. Y el mayor de los hijos de puta, porque si viene, viene a quedarse.

Donde quedaron las sonrisas rotas, las almas desgarradas y las miradas llorosas, ahí es donde yazco, en esa eterna tumba que es la vida, en esa eterna tumba en la que terminas muerto. En este macizo de putadas una tras la otra, en esta tocho de problemas y de recuerdos que queman, como el alcohol a palo seco quema en la garganta.

domingo, 8 de julio de 2012

Xiqueta.

No hace falta escribir tochos grandiosos para decir lo que uno siente. Pero, por qué no escribirlos. Por qué no extenderse en los pensamientos, por qué no sacar de una vil y mísera expresión como es un "te amo" otras quinientas palabras más. Qué digo quinientas, las que haga falta. Sinceramente, todo ha cambiado mucho. Todo ha cambiado. Sigo mirando a Alicante. No sigo mirando a la misma persona. Sigo mirando a una persona que quiero. Sólo que a esta persona la quiero muchísimo más. Ya se acabaron los lloriqueos de niño pequeño, se acabaron los caprichos de idiota, los amores pasajeros, se acabó todo lo falso, y, empieza todo lo verdadero.

Se acabaron los "te quiero" sin sentido, porque estos si que tienen sentido, por qué no decir que me estoy enamorando cada vez más y más, por qué no decir que la quiero, por qué no decirlo, si nadie me lo impide. ¿Por qué no iba a decirlo? Son mis pensamientos, son mis sentimientos. Es ella. Es su sonrisa al despertar, es su "buenos días mi niño" cada mañana, que se me adelanta a mi "¿Has dormido bien, mi xiqueta?". El recordar que yo creía que xiqueta era "pequeña", y en realidad es "niña", me hace gracia.

Como también me hace gracia su sonrisa, su cuerpecillo y su carita de ángel que me enamora. Por eso me enamora. Porque me hace sonreír.