Y aquí me hallo, otra vez ante el teclado. Aquí para soltar las penas, o lo que sea, como ya es costumbre. Aquí estoy. Vida nueva, gustos nuevos, amigos nuevos. Todo nuevo. Mi pasado, es pasado, mi presente es ahora. Ahora mismo. Ahora mismo, cuento lo que siento, escribo mi sustento. Ahora mismo, es cuando vuelvo a ser infiel a cada una de mis promesas. A romper mis reglas. A contradecirme como nunca, a no ser fiel a mi estilo. A saber hasta cuando debo aguantar. A saber qué tengo que dar, y a saber que debo recibir. A saber qué me merezco, a saber cómo ganármelo. Bueno, eso último no es muy cierto. Eso último de “saber cómo ganármelo”, ha sido un poco para maquillar. Porque aquí, ni gano ni pierdo. Simplemente, soy como un puto meme de Yao Ming. “Me la suda”. Ya me han hecho demasiado daño, así que estoy aprendiendo a olvidar rápido. Créeme, que lo estoy consiguiendo. Estoy siendo fiel a mi promesa, lo que es raro tras haber dicho que esta rompiendo mis propias reglas. Pero, no siempre hay que ser un rebelde ¿No? A veces hay que seguir la ideología si es correcta, porque si haces justo lo contrario en todos los sentidos de lo que dicen que hay que hacer, simplemente, te conviertes sin darte cuenta a otra marioneta. No tienes por qué ser infiel a todo lo que dices o a todo lo que te impones, hay veces que por mucho que quieras hacer eso, te viene bien saber que en esa regla no estuviste equivocado. Sábado, 14 de Abril de 2012. Acaba de volver de una quedada twittera. A no sé cuantos kilómetros de aquí, de Málaga, en Alicante. Habla de lo bien que se lo ha pasado, de la gente que ha conocido, de todo. Y digo habla, porque se lo dice a todo el mundo en general, a sus casi cuatro mil seguidores, de los que yo formo parte. Habla de que ha conocido gente, y se lo ha pasado bien. Justo como yo la dije que iba a pasar. Sabía de algún modo que por mucho que se hubiese lamentado de saber que su amiga no vendría, saldría adelante. Con una sonrisa, como siempre. “A veces estoy bien, a veces estoy plof” Ese plof, tengo la sensación de que lo tengo yo ahora. Contradiciéndome otra vez con mi afirmación de que ahora soy un jodido meme de Yao Ming, y digo que todo me la suda. Pero, podría ser fiel a mi estilo propio, mostrar mi debilidad como de costumbre y arrastrarme. Pero no. Esta vez, si voy a aprender a olvidar, como Dios o cualquiera que esté ahí arriba manda. Ya lo dice la gente, que no hay que amargarse. ¿Para qué? Si estás amargado solamente puedes hacer que ella te pregunte una y otra vez “¿Qué te pasa?”, hasta que le respondes “Tú eres lo que me pasa”. Y todo se va a la mierda. Dos noches enteras de dos amigos, hablando a base de clip de voz de Whatsapp. Eso es lo que se va a la mierda. Una amiga que pese a todo te ha comprendido en menos tiempo de lo que nadie ha hecho. Eso es lo que se va a la mierda. Por un puto capricho de este meme de Yao Ming idiota, por un sólo capricho. No sé por qué, pero me da igual, punto. La verdad es, que he perdido ya a mucha gente. Me he decidido a recuperarla, y lo he conseguido. Pero ya nada ha sido como antes. Después de una pelea, nada es como al principio. Puede ser o mejor o peor. Pero nunca igual. “¿Sabes? Te tengo que decir una cosa. Ahora vuelvo”. Te mentí, todo es diferente desde aquello. Y tú me cuentas una cosa. Y yo digo “Joder, tía, que crack”. Respondes diciéndome “Ahora me verás con otros ojos :(“. Y yo para nada te veía con otros ojos. Bueno sí, con mejores. Ahora todo iría con más confianza. Ahora todo iría con más de todo. Pero, para que mentir, eso es lo que se come la puta amistad. La confianza. Que tú me dieses la mano, y que yo cogiese del brazo. Qué más da. Ahora mismo, estoy por preguntarte algo, como un “Hola, ¿Qué tal?”. Inventarme una chica imaginaria, que de repente me haya empezado a gustar. Decirte que “ya he desarmado el pollo” y que todo vuelva a ser como antes. Pero como antes de que te cogiese tanta confianza. No sé, es raro.
Sinceramente, eché de menos que estuvieses en la twitcam, ahora que lo pienso. No sé, nadie de Twitter que yo conozca me ha visto aún en una twitcam. Y tú has hecho lo más parecido, que ha sido verme en una foto y escucharme en una grabación. Y, justo cuando pierdes tus principios, te das cuenta de que contigo no iban mal desencaminados. Ese “a las tías os asustan los te quiero”. Pues eso es lo que debería de haber tenido yo en cuenta y no lo tuve, como de costumbre siempre elijo los mejores momentos para cambiar. Nótese la ironía. Pero, ya da igual. Pasará un largo tiempo hasta que volvamos a hablar, hasta que todo vuelva a ser como antes. Y quién sabe. Quizás pase un largo tiempo hasta que todo esto me resbale y hablemos. Dos putos días lleno de vida; dos putas noches llenas de asco. Y en aumento.
Por mucho que escapes, no puedes escapar de los sueños.
sábado, 14 de abril de 2012
Cambios.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario