Por mucho que escapes, no puedes escapar de los sueños.

domingo, 15 de abril de 2012

Quizá.

El equívoco cartel de Whatsapp rezaba un “ultíma vez a las 1:01”, cuando yo sabía que aquello no era cierto. Y también sabía que tantas suposiciones que había dado horas antes, no eran ciertas.
Que tu estabas mal, pese a todo lo que yo había creido. Pero, bueno. Ahora ya nada tiene sentido. Ahora ya nada vale la pena para “arreglarlo”. Porque, he hecho lo más sensato. Pasar página. Borrón y cuenta nueva. Aunque, apreté el lápiz demasiado y aún se ve lo que escribí al principio. Porque ese “¿Tienes Whatsapp?” de no sé qué día, ni a qué hora, ya se queda en el olvido. Porque yo he decidido entrar en el baúl de sus recuerdos, hasta que otra persona quiera sacarme del suyo. Incluso si ella es la que quiere sacarme de su baúl de los recuerdos me sentiría feliz. Quizá no me necesitaba tanto como ella decía esos no se cuantos días que estuvo en León, esos no sé cuantos días aislada, sin hablar con nadie. Quizá solo fui un capricho, un entretenimiento de Semana Santa. Un parche para cerrar heridas del pasado y poder llegar mejor al instituto, para que nadie se diese cuenta de que ella había estado mal unos días. Pero, ¿qué va a arreglar pensar en ello? Yo simplemente fui parte de una semana, igual que ella fue una semana de mí. Quizá, aún guardo la esperanza, de que algún día le vuelva a decir “Quiero hablar contigo”. Y, quizá, sólo quizá, acceda. Y quizá sea la mitad de bueno que ha sido esta semana, pero bueno, qué se le va a hacer, hay que seguir adelante ¿no? Tú por un lado, yo por el mío. Aunque me duela por dentro, pero, supongo que es lo más correcto. Cicatrizar rápidamente, y seguir viviendo. Aunque, ahora que lo pienso, todo esto empieza con que tú estás mal, y todo esto termina con que tú estás mal. Irónico, todo termina donde empezó. Sólo que antes yo tenía... algo, y tú tenías un rollo. Ahora, supongo que ninguno de los dos tenemos nada. Ni entre nosotros. Ni un simple ápice de la amistad que duró una semana, ni un simple resquicio de lo que fueron ese número indefinido de noches con clips de voz. No sé si esos clips de voz han quedado guardados. La verdad, ni lo sé ni me importa, ya me importará en su momento. No quiero saber cuándo será ese momento, dudo de su existencia, la verdad. Pero, mientras mi número de teléfono no aparezca en tu agenda, y viceversa, todo irá bien.

No hay comentarios:

Publicar un comentario