Por mucho que escapes, no puedes escapar de los sueños.

martes, 17 de abril de 2012

Lucha.

Y aquí nos hallamos, como cada noche, yo y la soledad, como eternos amigos. Aquí nos encontramos, cogidos de la mano. Buscando una botella de vodka, para ahogar las penas. Pero, lo que no sabíamos es que las penas pesan menos que el alcohol, y ahora parece que vamos a vomitarlas al igual que las putas mariposas que un día ocuparon nuestro estómago.

Viene la lucha. Viene el no saber qué hacer. Viene el encontrarse solo ante el peligro. Más solo que nunca. Viene el tener que saber que utilizar los puños, y el utilizarlos si es necesario. A pelear para no sentir dolor en un futuro no muy próximo en el momento de dar los primeros puñetazos. A sentir como todo te da igual y a sentir que con cada embestida de tus nudillos sobre su piel eres más fuerte. A sentir que tú eres el que manda.

Me da igual. Quien da recibe. Pero, por qué no. Por qué no cambiar las reglas de una puta vez por todas. Por qué no cambiar las leyes de la física. No siempre el que más fuerza tiene es el que más puede dar ¿no? Pues ya está. No el que más técnica tiene lo hace mejor. Sólo tiene más posibilidades de hacerlo más bonito. Quizás mi tosco estilo haca más daño que el suyo. O quizás saque mi instinto animal.

El que más enseña la navaja, menos la usa y aún menos sabe usarla. ¿Cierto? Pues ya está. Que tú no enseñes la navaja no significa nada. Sólo significa que yo tengo más posibilidades. Tengo más cuerpo. Tengo más recursos. Tengo menos maldad que tú. Pero lo compenso con una puta cruzada de cables en el momento clave.

Si vienes a por mí, aquí te espero. No hay gloria sin verdad, no hay fama sin miedo. El miedo. El miedo quizás sea la única puta cosa que me haga superarme. Si vienes, aquí te espero. Pero no te voy a esperar mucho que lo sepas. Si vienes a por mí, aquí te espero. No hay gloria sin lucha, no hay valor sin miedo. Punto. Me sobra de todo. Me sobra de saber luchar. Otra cosa es que no lo utilice porque sea un puto masoquista. O porque no quiera enseñar la navaja. ¿Entiendes?

“Aquí todos sois valientes, sí. Ninguno viene de frente. Yo soy el nuevo referente. Tú sigues siendo lo de siempre”

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